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Cuánto cuesta una página web para un negocio (precios reales, en dólares)

Publicado el · 10 min de lectura

Una página web para un negocio local en Estados Unidos no se compra como un producto de estante: se contrata como un arranque más un mensual. En nuestro catálogo el escalón más pequeño es «$650 de arranque + $150 al mes · mínimo 3 meses» y el más grande «$2,500 de arranque + $750 al mes · mínimo 3 meses». Los publicamos enteros porque casi nadie en este mercado publica los suyos, y comparar sin cifras delante no es comparar.

Las cifras de esta página son las nuestras y salen del mismo catálogo que /precios. Cuando hablamos de lo que cobra otro —un freelance, una plataforma, otra agencia— lo decimos en cualitativo: no tenemos una fuente publicada para poner un número, y un número inventado te haría negociar contra un espejismo.

Un escritorio de madera junto a una ventana, con un portátil abierto, una libreta escrita a mano y unas facturas.

La respuesta corta

Los tres escalones, con su precio completo.

Un precio de web se dice completo o no se dice: arranque, mensual y compromiso mínimo, los tres en la misma frase. Un arranque suelto describe el día de la entrega y calla el año siguiente; un mensual suelto hace justo lo contrario. Por separado suenan más baratos que el mismo trabajo dicho entero, y por eso se dicen por separado tan a menudo.

W1

Landing simple

$650 de arranque + $150 al mes · mínimo 3 meses

Para quién. Un negocio de un solo servicio que hoy no tiene nada, o que tiene una página vieja que no se deja usar desde el teléfono. Una sola página, con tus datos correctos y un botón para llamarte de un toque.

Qué no entra. No incluye formularios, ni ficha de Google, ni publicidad.

W2

Web multipágina

$1,250 de arranque + $250 al mes · mínimo 3 meses

Para quién. El que encaja a la mayoría de los negocios locales: varias páginas —servicios, zona, contacto— y un formulario que llega a tu WhatsApp o a tu correo.

Qué no entra. No incluye formularios avanzados, ni ficha de Google, ni publicidad.

W3

Web completa de empresa

$2,500 de arranque + $750 al mes · mínimo 3 meses

Para quién. CRM, varios formularios, blog y páginas por zona. Para un negocio con más de una pata, más de una ubicación o un equipo que necesita ver por dónde entra cada contacto.

Qué no entra. No incluye publicidad. Es el único escalón de todo el catálogo cuyo mensual sí incluye mantener tu ficha de Google.

  • El arranque no se descuenta. En ningún escalón, por ninguna razón.
  • Trabajamos con un compromiso mínimo de tres meses.
  • El dominio es tuyo y va a tu nombre. Si un día decides irte, te migramos todo en 7 días hábiles.

De qué depende

Por qué dos negocios de la misma calle reciben dos presupuestos distintos.

Cuando pides tres presupuestos y vuelven con tres cifras muy separadas, casi nunca es que uno sea caro y otro barato: están cotizando trabajos distintos con el mismo nombre. Estas son las seis variables que mueven el número.

01

Cuántas páginas hay que escribir, no cuántas hay que maquetar.

Maquetar una página más es barato. Escribirla, decidir qué dice y conseguir las fotos, no. Un sitio de una página y uno de ocho se diferencian sobre todo en contenido, y ese trabajo aparece en la factura lo nombre o no quien te cotiza.

02

Si el sitio solo informa o además recoge datos.

Un formulario deja de ser un adorno en cuanto tiene que llegar a algún sitio: un correo, un WhatsApp, un CRM. Eso es una integración, con su configuración y sus pruebas, y es exactamente el salto entre nuestro W1 y nuestro W2.

03

Quién pone los textos y quién pone las fotos.

Es la partida que más presupuestos revienta a mitad de camino. Si el texto y las fotos los pones tú, el sitio avanza. Si no, alguien los hace y eso se cobra. Pregúntalo antes de firmar, no en la semana tres.

04

Si hay que atender a dos idiomas.

Un sitio en español y en inglés no es un sitio con una traducción encima: son dos versiones que se mantienen a la vez, y cada cambio se hace dos veces.

05

Cuántas zonas o ubicaciones tienes.

Un negocio con una sola dirección necesita una página de contacto. Uno que atiende cinco ciudades necesita una estructura que las distinga de verdad, no el mismo texto repetido cinco veces con el nombre cambiado.

06

Qué pasa el día después de la entrega.

Aquí es donde se separan dos presupuestos que parecían iguales. Un sitio no se termina: se actualiza, se le renueva el certificado y se arregla cuando cambia el navegador. Un precio que solo cubre el día de la entrega es un precio para el día de la entrega.

Las tres opciones

Hazlo tú, un freelance o una agencia: qué pagas y qué te deja fuera cada uno.

No hay una opción correcta para todo el mundo. Hay una que encaja con el tiempo que tienes, con lo que el sitio tiene que hacer y con quién va a estar ahí dentro de un año. Lo que cobra un tercero va sin cifra a propósito: no tenemos una fuente publicada que respalde una horquilla, y preferimos decírtelo a inventarla.

Hazlo tú, con una plataforma

Lo que pagas

Una mensualidad de plataforma —la cifra que se anuncia— más tu tiempo, que no se anuncia. Compra que la herramienta exista y esté en línea.

Lo que sí te llevas

Control total y cambio inmediato: si quieres mover un botón un domingo por la noche, lo mueves tú y ya está.

Lo que te deja fuera

El trabajo. Nadie escribe tus textos, nadie decide la estructura y nadie consigue las fotos. Y el sitio vive dentro de esa plataforma: mudarlo después no siempre es copiar y pegar.

Cuándo tiene sentido

Tienes tiempo, te gusta trastear, y lo que necesitas hoy es existir en línea con tus datos correctos.

Un freelance

Lo que pagas

Casi siempre un pago único por el proyecto. El rango entre unas personas y otras es el más ancho de los tres, y depende más de su experiencia que del tamaño de tu sitio.

Lo que sí te llevas

Trato directo con quien hace el trabajo, y margen para salirse del molde cuando tu negocio no encaja en ninguna plantilla.

Lo que te deja fuera

La continuidad, salvo que la contrates aparte y por escrito. Un pago único compra la entrega; no compra que alguien conteste dentro de ocho meses. Y si esa persona cambia de trabajo, no hay a quién llamar.

Cuándo tiene sentido

Sabes lo que quieres, puedes explicarlo por escrito y tienes una recomendación de primera mano de alguien que ya trabajó con esa persona.

Una agencia

Lo que pagas

Arranque más mensual, o un pago único alto según la casa. Muchas no publican su precio y lo cotizan en reunión: la primera cifra la ves después de dar tus datos.

Lo que sí te llevas

Que el sitio siga existiendo después de la entrega: alojamiento, certificado, actualizaciones y alguien a quien escribir cuando algo deja de funcionar.

Lo que te deja fuera

Los cambios inmediatos: mover ese botón un domingo pasa por un proceso, no por tu teclado. Y suele haber un compromiso mínimo, que conviene leer antes de firmar.

Cuándo tiene sentido

Prefieres delegar el mantenimiento y quieres saber, antes de empezar, qué vas a pagar el mes que viene.

Los tres caminos terminan en un sitio que existe. Se diferencian en quién hace el trabajo y en quién lo sostiene después. Quien compare bien puede salir de aquí y contratar a un freelance: la comparación fue buena igual.

Lo que no se ve en el presupuesto

Cinco costes que existen aunque nadie los nombre.

Ninguno es un truco ni letra chica: son partidas reales que un sitio tiene por estar en línea. Lo que cambia entre un presupuesto y otro no es si existen, sino quién las paga y si están dichas antes de firmar.

El dominio

Se paga cada año, a un registrador, y es lo único de esta lista que de verdad es tuyo. Que esté a tu nombre —y no al de quien te hizo el sitio— es la diferencia entre mudarte un martes y mudarte con abogado.

El alojamiento

El sitio vive en el servidor de alguien. En una plataforma va dentro de la mensualidad. En un sitio a medida es una factura aparte, salvo que el mensual de tu proveedor ya la incluya. Pregunta cuál es tu caso.

El certificado de seguridad

Es el candado del navegador. Suele venir incluido y renovarse solo, pero el día que caduca cualquiera que entre ve un aviso rojo. Importa menos quién lo pague que si alguien mira la fecha.

El correo con tu dominio

El buzón que termina en el nombre de tu negocio no viene con el sitio: es otro servicio y otra factura pequeña. Aparece casi siempre después, cuando el presupuesto ya estaba cerrado.

El mantenimiento

Es la partida grande y la que más se omite. Un sitio de hace tres años sin tocar no se rompe de golpe: se queda atrás. Formularios que dejan de llegar, cosas que ya no cargan en el teléfono nuevo, textos que ya no dicen lo que haces. Nadie se entera hasta que alguien lo cuenta.

Por eso la mensualidad de una plataforma y el mensual de una agencia no son la misma línea de tu contabilidad, aunque las dos se cobren cada mes. La primera compra la herramienta; la segunda compra el trabajo de alguien sobre tu sitio. Compararlas a secas es comparar el alquiler de un local con el sueldo de quien lo atiende.

Antes de firmar

Diez preguntas que cambian el presupuesto que te dan.

Llévalas escritas a las tres reuniones y anota las respuestas. Se comparan mucho mejor que las cifras, y casi siempre explican por qué dos presupuestos que parecían iguales no lo eran.

  1. 01¿El dominio va a mi nombre, y puedo verlo desde mi propia cuenta?
  2. 02¿Qué incluye exactamente el arranque, y qué empieza a cobrarse después?
  3. 03¿Hay mensual? ¿Qué cubre y qué no cubre?
  4. 04¿Hay compromiso mínimo? ¿De cuántos meses, y qué pasa si me voy antes?
  5. 05¿Cuántos cambios al mes entran, y qué cuenta como un cambio?
  6. 06¿Quién escribe los textos y quién consigue las fotos?
  7. 07Si me voy, ¿qué me llevo exactamente y en cuánto tiempo?
  8. 08¿El alojamiento y el certificado están incluidos o van aparte?
  9. 09¿Quién contesta cuando algo se rompe un sábado, y por qué vía?
  10. 10¿Puedo ver el precio publicado, o solo se cotiza en reunión?

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de contratar.

¿Cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño, en una sola cifra?

No hay una sola cifra honesta: el precio de una web tiene dos partes, lo que cuesta construirla y lo que cuesta sostenerla después. Lo que sí se puede hacer es publicar la escalera entera, que es lo que hace esta página: los tres escalones con arranque, mensual y compromiso mínimo.

¿Por qué hay un mensual si el sitio ya está hecho?

Porque un sitio no se termina el día que se entrega. Sigue alojado en algún servidor, sigue necesitando actualizaciones y su certificado, y sigue teniendo cambios: horarios, servicios, fotos. El mensual es ese trabajo, no una cuota por dejarte usar algo que ya pagaste.

¿Puedo hacerla yo con una plataforma de hazlo-tú-mismo?

Sí, y para algunos negocios es la decisión correcta. Lo que conviene tener claro es qué compra esa mensualidad: la herramienta. Escribir los textos, decidir la estructura y conseguir las fotos sigue siendo trabajo, y en ese camino lo haces tú.

¿Hay compromiso mínimo?

En nuestro caso sí: trabajamos con un compromiso mínimo de tres meses. Va dicho en el precio de cada escalón y en la página de precios, no en una cláusula al final. Pregúntaselo también a quien te cotice.

¿El arranque se descuenta si contrato el mensual?

No, en ningún escalón y por ninguna razón. Lo decimos así de seco porque es la contrapartida de publicar el precio: un precio publicado que después se negocia por debajo nunca fue un precio publicado.

Si ya tengo mi ficha de Google, ¿necesito además una web?

Son cosas distintas y responden a momentos distintos. La ficha es lo que aparece en el mapa y en la búsqueda, con tu horario y tu teléfono. La web es donde alguien mira más despacio y te escribe. Si tu ficha todavía no aparece, eso es un problema aparte y lo explicamos en otro artículo.

Más lecturas

Si ya sabes qué necesitas y quieres ver el detalle.

Los tres escalones de web, con lo que incluye y lo que no

Esta página compara caminos. Esa explica el nuestro: qué entra en cada escalón, las cinco reglas por escrito y qué no hacemos ahí.

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El catálogo entero, con precio publicado

Web, ficha de Google y teléfono contestado, cada uno con su precio y con lo que no incluye. Sin reunión previa y sin dejar tus datos para verlo.

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Por qué tu negocio no aparece en Google Maps

El otro lado del problema. Si tu ficha no sale, una web nueva no lo cambia: son dos trabajos distintos y ese artículo ordena las causas del primero.

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El siguiente paso

¿No sabes qué escalón te toca?

El diagnóstico gratis revisa tu ficha de Google, tu página y cómo entra una llamada. Te devolvemos una página con lo que encontramos, en orden. Sin costo y sin compromiso.

Los precios de esta página son los nuestros y están publicados en /precios. Si acabas contratando a otro, llévate las diez preguntas: sirven igual.